Maestro en Antropología con especialidad en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, Doctorado en Antropología por esa misma institución.
Durante más de cincuenta años al servicio de la investigación arqueológica de México, trabajó en diversas regiones del país; fue fundador y Director del Centro Regional del Noreste del INAH, con sede en la ciudad de Hermosillo Sonora, también Director de la Zona Arqueológica de Monte Albán, Oaxaca, y miembro del Consejo de Arqueología del INAH,donde aportó sus conocimientos para favorecer la investigación arqueológica del Occidente y el norte de México.
Fue investigador en el Centro INAH Morelos, trabajando en el sitio de Chalcatzingo y en el antiguo convento de San Juan Bautista de Tlayacapan, de donde recibió inspiración para publicar su libro Las momias de Tlayacapan.
En Oaxaca, dirigió el Proyecto Especial Monte Albán, dónde llevó a cabo trabajos de gran importancia arqueológica; sitio al que amó profundamente  y en el que se esparcirán parte de sus cenizas. También realizó investigación arqueológica en los sitios de Zaachila y Dainzú.
En el Estado de Michoacán, fue Director del Proyecto Jacona, en El Opeño, donde trabajó las tumbas de escalera, pasillo y bóveda más antiguas de México, dando continuidad a los trabajos realizados por Eduardo Noguera desde la década de 1930. A este lugar dedicó muchos años de su vida, dejando parte de su corazón; ahí también se esparcirán sus cenizas.
Como investigador del Centro INAH en Michoacán, dedicó gran parte de su tiempo a identificar y registrar colecciones arqueológicas bajo custodia de particulares. Realizó trabajos en Tzintzuntzan, siendo responsable del Proyecto Tzintzuntzan; fue autor del libro, Tzintzuntzan. Capital del reino purépecha.
La muerte fue un tema que le ocupó a lo largo de su vida, tanto personal como profesional; en las excavaciones en El Opeño, mostró una gran sensibilidad y respeto al espacio ritual, pidiendo permiso a los ahí enterrados para llevar a cabo los trabajos de investigación al interior de los recintos mortuorios.
Su tesis doctoral le valió el Premio Alfonso Caso en 2005. Sus libros Hacedores de tumbas, y El Espacio de la muerte son producto de su pasión por el tema de la muerte.
Fue un hombre que vivió intensamente, sensible a las bellas artes, con una especial pasión por la música y la danza. Divertido, amoroso e intenso. Sirvan estas palabras como homenaje a su memoria y a su legado.
Tus compañeros del Centro INAH Michoacán